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¡QUÉ TACAÑO!: Aprender a vivir es complicado

19 junio, 2017

¡QUÉ TACAÑO!, una montaña rusa de emociones en las que compartir y ceder un poco el control se vuelven parte de crecer.


¡QUÉ TACAÑO!
es la cuarta película del director Fred Cavayé (Los próximos tres días, Cuenta Atrás y Cruzando el límite). Es una comedia a ratos triste, en la que el protagonista es alguien odioso y a veces ridículo que está perdidamente determinado a ahorrar.

Escrita por Laurent Turner y Nicolas Cuche, nos hablan sobre un personaje que más que perfeccionista puede ser desastroso. François Gautier es protagonizado por Dany Boon, uno de los rostros que más se han prodigado en el humor francés por películas como Bienvenidos al Norte, El juego de los idiotas o Nada que declarar.

François es el primer violinista de la orquesta de su pueblo y para él no hay nada más gratificante en el mundo que ahorrar, su vida gira con el único fin de no gastar nada. Es un tacaño extremo: cuenta todo lo que gasta, su único amigo es un banquero, quien además le da terapia. Entre sus formas de ahorrar: no come fuera de casa, camina, no utiliza la luz de casa sino la de los postes del alumbrado público, exprime la pasta dental, cuenta el papel higiénico, come productos caducos… ¡todo un caso!

La historia en ¡QUÉ TACAÑO! Tiene su primer giro inesperadamente… nuestro protagonista se siente atraído por Valérie (Laurence Arné), la nueva chelista de la orquesta y tratará de sorprender al mundo para captar su atención. Casi al mismo tiempo, François descubre que por los últimos 16 años ha tenido una hija llamada Laura (Noémie Schmidt), con Carole, una compañera del colegio.

Pese a que lleva una vida muy solitaria, nuestro hombre será obligado a compartir su vida. Quienes lo han tratado lo detestan, pero nuestro protagonista, en un ataque de pánico, comienza a mentir para ocultar su terrible defecto; una obra de teatro en grande que la vida le hará pagar.

A diferencia de todo el mundo, las mujeres de su vida no lo definen como un obsesionado con sus finanzas y un controlador excesivo del dinero, sino, que lo alientan para ser como ellas lo ven, un talentoso hombre del que una se enamorará y la otra encontrará algo más que un padre. Estos hechos harán de ¡QUÉ TACAÑO!, una montaña rusa de emociones en las que compartir y ceder un poco el control se vuelven parte de crecer.